El Libro del Tao
Capítulo Duodécimo
Capítulo 12
Los colores deslumbrantes nublan la vista, los sonidos estridentes dañan el oído, los sabores excesivos embotan el paladar, la cacería desenfrenada enloquece el corazón, y los objetos raros corrompen la conducta. Por ello, el sabio busca saciar el vientre y no deleitarse con los placeres de los sentidos. Así, rechaza las tentaciones de las posesiones materiales y mantiene una vida de serenidad y contento.
