Primer Banquete de los Invitados
"El Banquete de los Invitados Iniciales"
Prefacio: "El Banquete de los Invitados Iniciales" es un poema del duque Wu de Wei satirizando la época. El rey You de Zhou abandonó los asuntos del estado, se allegó a hombres mezquinos, bebió sin moderación, y todo el mundo lo imitó. Tanto soberanos como súbditos, desde arriba hasta abajo, se sumergieron en el vino y la lujuria. Tras entrar en la corte, el duque Wu compuso este poema.
Cuando los invitados llegan por primera vez al banquete, se disponen en orden, a izquierda y derecha, de manera ordenada. Los utensilios de bambú y madera están colocados en orden, y los frutos secos y los platos de verduras están completamente dispuestos. El vino fino ya está suave y armonioso, y todos beben en concordia y armonía.
Las campanas y los tambores ya están colocados, y al levantar las copas para brindar, se actúa con calma y sin apuro. El blanco de tiro ya está erguido en alto, y los arcos y flechas ya están tensados. Los arqueros ya se han reunido, y cada uno muestra su habilidad en el tiro con arco.
Aquel que acierta en el centro del blanco, con ello pide que se te imponga beber como castigo.
Quienes sostienen las flautas danzan, mientras se soplan las flautas y se golpean los tambores; la música se interpreta armoniosamente. Se presentan ofrendas para entretener a los antepasados, a fin de acompañar todos los ritos. Todos los ritos ya están completos, la escena es grandiosa y abundante.
Se te conceden bendiciones espesas y abundantes, y los hijos y nietos todos se regocijarán. Ellos se alegran y se regocijan, y cada uno presenta su propia habilidad. Los invitados, cada uno, buscan a su oponente, y el anfitrión vuelve a entrar en la sala.
Se llena aquella copa ancha y grande, para presentar los ritos apropiados a la estación.
Cuando los invitados llegan por primera vez al banquete, su actitud es suave y respetuosa. Aún no están ebrios, y su comportamiento es serio y prudente. Cuando ya están ebrios, su comportamiento se vuelve frívolo.
Abandonan sus asientos y deambulan por doquier, bailando repetidamente de manera vacilante. Aún no están ebrios, y su comportamiento es cauteloso y contenido. Cuando ya están ebrios, su comportamiento se vuelve desenfrenado.
Esto es porque ya están ebrios, y no conocen las normas.
Los invitados ya están ebrios, y gritan y vociferan. Desordenan mis utensilios de bambú y madera, y bailan repetidamente de manera torcida y desequilibrada.
Esto es porque ya están ebrios, y no conocen sus faltas; llevan las gorras torcidas, y bailan repetidamente tambaleándose y trastabillando.
Ya estando ebrios, se retiran de la sala, y todos obtienen beneficio; si estando ebrios no se retiran, esto se llama echar a perder la virtud. Beber vino es algo bueno, pero debe hacerse con las buenas normas.
Todos aquellos que beben vino, algunos se embriagan, otros no. Ya se ha establecido un supervisor, y además se le asiste con un registrador.
Aquel ebrio no es bueno, y el que no está ebrio, por el contrario, siente vergüenza. No se debe insistir en animar a beber, no se debe hacer que uno sea demasiado negligente.
Lo que no se debe decir, no se diga; palabras sin fundamento, no se pronuncien. Porque lo que dice un ebrio, obliga a sacar un carnero sin cuernos. Con tres copas de vino ya se pierde la conciencia, ¿cuánto más si se atreve a beber más?
"El Banquete de los Invitados Iniciales" tiene cinco capítulos, cada uno con catorce versos.
"La Décima de los Campos de Mijo" consta de diez poemas, treinta y nueve capítulos, doscientos noventa y seis versos.
